Una imagen de Landsat 8 tomada el 10 de septiembre de 2026 muestra el retroceso del agua en Lake Powell, uno de los grandes embalses del sistema del río Colorado. NASA publicó el análisis el día 18 y lo vinculó a una acumulación de nieve escasa y a temperaturas inusualmente cálidas. La escena es reciente, pero corresponde a septiembre: no representa una medición realizada hoy.
Una referencia con fecha y unidades
NASA sitúa la elevación del agua en 3.517,24 pies para la imagen del 10 de septiembre. El análisis recuerda el anterior mínimo de 3.519,92 pies, registrado el 13 de abril de 2023. Esa comparación documenta lo observado durante el verano y principios del otoño de 2026. Para conocer el nivel de una jornada posterior hay que consultar la serie del organismo gestor, no reutilizar esta cifra como si fuera actual.
La publicación de NASA Earthdata del 24 de agosto ya describía niveles críticamente bajos en Powell y Mead. Recogía una elevación de 3.518,79 pies para Powell el 23 de agosto, por debajo del récord previo de 2023. Las dos publicaciones ofrecen momentos diferentes de una misma evolución. No son mediciones simultáneas ni deben mezclarse para construir una cifra única sin indicar su fecha.
La nieve de montaña termina aguas abajo
Una parte importante del caudal del Colorado procede del deshielo en las zonas altas de su cuenca. Según el análisis de Earth Observatory, la nieve acumulada durante el invierno de 2025-2026 fue escasa y los episodios de calor redujeron todavía más esa reserva. Cuando llegó la época de deshielo, el aporte al embalse resultó insuficiente para una recuperación comparable a la habitual de primavera.
El problema no se limita a la forma que dibuja el agua en una fotografía. El sistema fluvial abastece a unos 40 millones de personas y aporta riego a alrededor de cinco millones de acres de tierras agrícolas, según NASA Earthdata. Esa escala explica por qué el seguimiento combina imágenes de satélite, medidas directas y decisiones de gestión, en lugar de depender de una sola vista del paisaje.
Agua almacenada y generación eléctrica
Earth Observatory señala que el nivel observado seguía por encima de los 3.490 pies asociados al mínimo operativo para una generación hidroeléctrica eficaz en Glen Canyon. Estar por encima de ese umbral no significa que el sistema carezca de problemas. Una elevación, el volumen almacenado y la capacidad de generación son conceptos relacionados, pero diferentes; cada uno responde a una pregunta de gestión distinta.
El análisis también describe medidas tomadas en abril de 2026 para estabilizar Powell, como aportes desde Flaming Gorge y reducciones de las descargas hacia Mead. Distribuir agua entre embalses exige considerar efectos aguas arriba y abajo. Una intervención que protege una instalación puede modificar otros usos del sistema, por lo que las consecuencias deben evaluarse con los datos y criterios de las agencias responsables.
Qué permite ver Landsat
La portada corresponde a la escena de 2026 y conserva su fecha de captura. No utilizamos como imagen principal la comparación de 2017 que acompaña al informe original. El satélite permite reconocer la extensión del agua y su relación con los cañones, mientras que el registro de elevación aporta una medida que la fotografía por sí sola no puede proporcionar.
La información útil para el lector es una secuencia documentada de niveles bajos durante agosto y septiembre. Esta publicación reúne ese contexto sin anunciar una nueva caída el 9 de octubre ni anticipar decisiones futuras sobre el reparto del agua. El seguimiento posterior deberá apoyarse en las series actualizadas de la cuenca y distinguir cada observación por su fecha.
Imagen Landsat 8 del 10 de septiembre de 2026. Crédito: NASA Earth Observatory / Lauren Dauphin. La fecha de publicación de este artículo no modifica la fecha de la observación.



